

TUS PECHOS
En piel morena montados
dulce cabalgan tus pechos
de atardeceres cubiertos
con mis manos al acecho.
Montes de selva silvestre
se elevan de puro fuego
oscuras corolas viven
con su rojo oscuro techo.
Llenas de vida y deseo
dos cumbres de sueño vuelan,
por las mañanas me amarran
por las noches me desvelan.
Hermoso valle de luna
se desliza por tu cuerpo,
copas de licor de noche,
camino de puro ensueño.
Corro yo entonces sediento,
dos montes hechos de estío
ascienden mis labios lentos
a las cúspides que ansío.
Beso esas flores oscuras,
muerdo mi propio deseo,
envolviéndome en mi infierno,
transformándome en Orfeo.
A la busca de tus pechos
escarbo tu cuerpo moreno,
surcan mis manos tus mares
bajo tus vientos serenos.
Y llenan mis manos tibias,
tu ser de tiempo aterido,
la turgencias de dos frutos,
dos alondras en su nido.
Carlos H. Cortés-Aravena
